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Alliberar-nos del dubte patològic.

nardoneAvui parlarem del "dubte patològic", un concepte encunyat per Giorgio Nardone. Segons aquest professional de la psicologia, quan una persona es perd dins d'un laberint mental per tractar d'obtenir respostes correctes a través de preguntes mal formulades pot caure en un trastorn obsessiu paranoic i psicòtic. El problema té a veure amb una perversió de la intel•ligència que consisteix en pensar que la raó té la clau que respon totes les preguntes.

Aquest autor també és especialista en tractar la patologia de la por. Segons ell, la sensació de por no és més que la nostra percepció de pèrdua de control. De manera que la millor forma de superar-la és afrontant-la. De quina manera? El propi Nardone explica que durant anys va estar buscant solucions efectives per a tractar les patologies de la por més freqüents. Va aprofundir en la psicologia conductista, en la teràpia sistèmica, la hipnosi i fins i tot en altres vies no relacionades directament amb la psicologia com la filosofia dels sofistes, les estratègies de l'art de la guerra i les arts marcials xineses, la lògica aristotèlica... De la síntesi de totes elles va sorgir la Teràpia Breu Estratègica.

"Primer s'han de crear experiències concretes de canvi mitjançant estratègies en les que té gran importància l'ús del llenguatge, la utilització de la capacitat que tenim els éssers humans per comunicar i sentir. És el nostre "sisè sentit" en realitat. Té efectes perceptius-afectius. En aquest punt el terapeuta tracta d'induir en el pacient experiències internes transformadores. És la fase més llarga ja que s'hi el pacient ha d'arribar a ser conscient de la seva problemàtica descobrint l'autoengany en què es troba immers. El segon pas consisteix a portar la persona a ser conscient de les seves potencialitats, dels seus recursos ... i activar-los. És a dir, primer cal aconseguir que se senti responsable dels seus canvis per després, amb l'ajuda del terapeuta, despertar els seus recursos naturals. La teràpia té com a columna vertebral retornar a l'individu la responsabilitat de la seva existència. I en aquest sentit és molt important la consideració que un trastorn és un problema, no una malaltia. Un problema té solució, en canvi, una malaltia necessita curació. La percepció és molt diferent." (Entrevista a María Pinar Merino per a la revista Discovery DSalud).

El dubte patològic

Josep Fita entrevista a Giorgio Nardone per a La vanguardia.com del 17 de maig de 2012:

Su último libro versa, en esencia, sobre la duda patológica. ¿De qué hablamos cuando hacemos referencia a este concepto?
Es cuando un sujeto entra dentro de un laberinto mental, donde la persona continuamente intenta obtener respuestas correctas a través de preguntas mal formuladas. Este laberinto se transforma en una trampa mortal que, en su máxima expresión, que puede llevar a un trastorno obsesivo paranoico y psicótico. Kant decía que antes de pensar en la respuesta, hay que analizar si la pregunta que nos hacemos es correcta.

Nos obsesionamos en obtener la respuesta que nos tranquilice, cuando partimos de una pregunta errónea…
Esa es la trampa. La necesidad de encontrar la seguridad es, a la vez, una imposición para encontrar una respuesta tranquilizadora. Cuanto más busques las respuestas, más surgirán las preguntas.

¿Se trata de una anomalía que la modernidad ha acentuado?
Sin duda, porque la modernidad ha incrementado la idea de que el ser humano puede tener el control de todo. La ilusión de que a través del razonamiento racional yo puedo manejarlo todo crea una confrontación frente a la realidad. Y cuando esto sucede, la persona que la padece se desmorona.

Aunque parezca contradictorio, usted defiende que con la llegada del razonamiento apareció también la duda…
Así es. La duda y el razonamiento racional son complementarios. Si yo busco una respuesta racional a una pregunta que no tiene solución, que es indecidible, entraré en una trampa de la que no podré escapar.

¿Todavía somos víctimas de los postulados de Platón y Aristóteles, quienes apostaban por un control racional de la realidad?
Efectivamente. Aristóteles decía: verdadero o falso, y excluía una tercera posibilidad. Pero en la realidad hay cosas que no son ni verdaderas ni falsas, sino que son las dos cosas al mismo tiempo. Es la paradoja de la ambivalencia lógica. Por ejemplo, tú estás con tu mujer y la quieres mucho. Pero ella, antes que contigo, compartió la vida con otro hombre. Tú le preguntas si le quería, y ella te responde “sí, pero a ti te amo más”. Ahí está la ambivalencia. Lo que dice ella es verdadero y falso al mismo tiempo. En la mayoría de las relaciones afectivas, la ambivalencia es mucho más frecuente que la racionalidad. Y es por esa razón. Cuando quiero resolver un problema basado en la ambivalencia a través de un razonamiento racional, creo una duda patológica.

Conclusión: “De lo que no se puede hablar, es mejor guardar silencio”, como dijo Wittgenstein, al que usted cita.
Naturalmente [risas].

¿Todos podemos ser víctimas de la duda patológica?
Absolutamente, porque es una perversión de la inteligencia. La ilusión de creer que la razón lo solventa todo es una perversión de la inteligencia. A más inteligente la persona, más riesgo tiene de caer en la trampa.

Entonces, ¡viva la ignorancia!
¡No! Los ignorantes tienen la misma cantidad de dudas patológicas que las personas inteligentes. Lo que pasa es que se hacen preguntas más simples, pero caen en el mismo problema. Te pondré un ejemplo. Un hombre le dice a su mujer: “Me voy con los amigos de borrachera”. Y la mujer le contesta, “diviértete cariño” [risas]. El hombre pensará, “¿cómo es posible que mi mujer me de esa contestación?”. Es una paradoja, ¿no? Por tanto, no es un canto a la ignorancia lo que digo. Precisamente, para salir de la duda patológica se necesita un salto lógico que requerirá inteligencia. Porque para convivir con la lógica de la ambivalencia se necesita no sólo inteligencia, sino también una flexibilidad mental y una capacidad de mirar las cosas desde diferentes perspectivas.

¿Qué problemas acarrea ser víctima de la duda patológica?
La persona que la padece necesita estar tan segura antes de tomar una decisión que acaba por ser incapaz de decidir algo rápido. Este sería el primer efecto. Dicha realidad puede conducir al segundo efecto: la incapacidad de tomar decisiones. Y si el problema persiste, la situación se puede complicar patológicamente hasta llegar a la total invalidación de la persona.

La duda patológica adopta multitud de formas. Usted hablaba de la perversión de la razón, de la inteligencia, pero estaría también la figura del inquisidor interior…
Así es. El inquisidor interior es el que te dice que “tú siempre eres el culpable de todo”. También existe el saboteador interior. Es el que te va diciendo que no estarás a la altura de la circunstancias, “que no tienes suficiente capacidad”. Y el perseguidor interior es el que defiende que “tarde o temprano las cosas irán mal”. Todas ellas son formas de duda patológica. Este descubrimiento deriva del estudio de las estrategias que nosotros llevamos a cabo desde hace muchos años. Descubrimos cómo el problema trabaja a través de la estrategia que lo soluciona. La solución que resuelve el problema indica cómo éste se estructura. Esto conlleva que utilicemos diferentes estrategias para resolver las diferentes formas de duda patológica.

¿Y todos tenemos ese inquisidor, ese saboteador interior?
Efectivamente. Ya sea el inquisidor, o el saboteador, o la perversión de la razón. No tenemos la capacidad de hacerles frente si no tenemos en cuenta el equilibrio que debe haber entre las preguntas y las respuestas. Cuando aparece una duda que no tiene solución, ninguna respuesta la bloqueará.

Para invalidar la duda patológica, usted sugiere bloquear la respuesta que nos damos. ¿Por qué no la pregunta?
Cuantas más preguntas intentes bloquear, más preguntas crearás. Si yo me opongo a la pregunta, surgen más. Si yo, por el contrario, acepto la pregunta e intento bloquear la respuesta, atenuaré, inhibiré, la pregunta. La respuesta depende de ti, la pregunta no, simplemente surge, aparece.

Y cómo hacer frente a una duda que se ha convertido ya en obsesión y que nos corroe por dentro…
Primero, intentamos explicar a la persona la trampa en la que ha caído. Una vez hecho esto, explicamos las dos posibilidades que hay. La primera, bloquear la respuesta para inhibir la pregunta. Si la persona no es capaz de llevarlo a cabo, pasamos a la segunda opción. Se trata de escribir el desesperante diálogo interior que acosa a la persona: duda, respuesta, duda, respuesta… A medida que van escribiendo, son más capaces de bloquear las respuestas para inhibir las preguntas. Es una estrategia que funciona.

Si practicamos esta gimnasia mental que usted propone, ¿acaba uno por automatizarla?
La psicología aspira a encontrar el estado de tranquilidad total, pero no existe. Tú puedes ser el mejor en el control de tus emociones, con esta gimnasia mental de bloquear las respuestas para bloquear las dudas que surgen, pero cuanto más inteligente seas, más problemas te surgirán para que los intentes resolver. Einstein escribió: “Mayor es mi capacidad de descubrir, más misterios me van surgiendo”. No hay tregua. En las artes marciales chinas, hay una imagen bonita que lo explica. Se enfrentan los dos mejores maestros. Uno tiene una técnica de ataque, el otro la anula con una buena defensa. El primero utiliza otra, el segundo vuelve a neutralizarla. Una nueva llave recibe la misma respuesta… y así hasta el infinito. Estamos predestinados a bregar con nosotros mismos hasta el final de nuestros días.

La patologia de la por

Entrevista de Giorgio Nardone a María Pinar Merino per a Discovery DSalud, núm. 58 (febrer, 2004):

Profesor de Técnicas de Psicoterapia Breve en la Escuela de Psicología Clínica de la Universidad de Siena y director de la Escuela de Terapia Breve Estratégica de Arezzo sus investigaciones en el campo clínico han conducido a innovadores y eficaces modelos de terapias. Autor de numerosos trabajos sobre psicología y psicoterapia es miembro de la dirección científica y de la redacción de la revista Ciencia de la interacción . Aprovechando su visita a España hemos hablado extensamente con él.

-¿Podría decirnos en qué se diferencia su método de las demás terapias psicológicas?
- Verá, durante años estuve buscando soluciones efectivas para tratar las patologías del miedo más frecuentes. Para lo cual profundicé en la psicología conductista, en la terapia sistémica, la hipnosis e incluso en otras vías no relacionadas directamente con la psicología como la filosofía de los sofistas, las estrategias del arte de la guerra y las artes marciales chinas, la lógica aristotélica... hasta seleccionar lo mejor de cada una de ellas. Y de esa síntesis surgió la Terapia Breve Estratégica .
-¿ Y en qué consiste?
-La terapia trata de inducir al cambio de forma natural. La idea es que la persona experimente situaciones aparentemente casuales que, sin embargo, están perfectamente planificadas de antemano por el terapeuta. Para lo cual se crean una serie de estrategias personalizadas y focalizadas no en el problema sino en el objetivo que se pretende alcanzar. Esa es la diferencia fundamental con las otras terapias: trabajamos sobre la idea de que lo que hay que hacer es construir soluciones porque es desde ahí como se descubre el verdadero problema.
-¿Por qué la califica de “breve”?
-Porque, a diferencia de otras terapias, es muy rápida. Piense que normalmente no se precisan más 10 sesiones. A veces, incluso varias menos.
- ¿Y cómo se desarrolla?
-En dos pasos. Primero hay que crear experiencias concretas de cambio mediante estrategias en las que tiene gran importancia el uso del lenguaje, la utilización de la capacidad que tenemos los seres humanos para comunicar y sentir. Es nuestro “sexto sentido” en realidad. Tiene efectos perceptivos-afectivos. En este punto el terapeuta trata de inducir en el paciente experiencias internas transformadoras. Es la fase más larga pues en ella el paciente tiene que llegar a ser consciente de su problemática descubriendo el autoengaño en el que se halla inmerso. El segundo paso consiste en llevar a la persona a ser consciente de sus potencialidades, de sus recursos... y activarlos.
Es decir, primero hay que conseguir que se sienta responsable de sus cambios para luego, con la ayuda del terapeuta, despertar sus recursos naturales.
-¿Implica eso que en su terapia es el paciente el que toma las riendas del proceso de sanación?
-La terapia tiene como columna vertebral devolver al individuo la responsabilidad de su existencia. Y en ese sentido es muy importante la consideración de que un trastorno es un problema, no una enfermedad. Un problema tiene solución; en cambio, una enfermedad necesita curación. La percepción es muy diferente.
Nosotros llevamos al paciente a actuar y sentir para que aprenda a ver su realidad de forma diferente. Y no se trata de enseñarle a vivir otros mundos sino de que cambie su percepción de lo que ve.
La idea básica es diseñar estrategias para solucionar los problemas. El remedio consiste en usar la misma dinámica del incidente que causa el problema pero desplazando la atención del miedo a una tarea aparentemente más extraña, más complicada. A esa estrategia la llamamos Cruzar el océano sin que el cielo se entere.
-¿Y qué efectos se consiguen?
-Los efectos son muy claros: primero se produce el desbloqueo de la sintomatología, después se libera a la persona de su problema y, por último, se la acompaña mientras construye un nuevo equilibrio reconstruyendo lo que se ha destruido. El terapeuta es durante el proceso sólo un acompañante, un consejero. Siempre es el paciente el que da los pasos. Hay que sembrar en él la idea clave de que si fue capaz de crear el problema es igualmente capaz de resolverlo.
Para ello le hacemos preguntas sobre cómo se siente y cómo se manifiesta lo que siente. Y cada dos o tres preguntas parafraseamos sus respuestas para corroborar. Así el paciente siente que es él quien hace la terapia, es él quien descubre cómo funciona su problema. El terapeuta sólo abre ante él posibilidades diferentes, escenarios que le permitirán ponerse a prueba.
Al final de las preguntas resumimos y le damos las prescripciones. Se trata de establecer una relación constructiva con el paciente, empática. Así aseguramos que las prescripciones serán seguidas al pie de la letra, lo que es fundamental para los buenos resultados de la terapia.
-¿Y cómo son esas “ prescripciones ”?
-Se trata de desviar la atención, como antes dije, y pedirle que siga al pie de la letra las pautas que le marcamos o prescribimos aunque le parezcan absurdas. Son muy repetitivas y van unidas a un ritual. ¿Y por qué un ritual? Porque induce a la persona a creer en el poder de la magia. Aunque en realidad se trata de tecnología avanzada si lo miramos desde el punto de vista de la mente. Es un trabajo estratégico para que la magia se produzca. El cambio de la persona no lo da la consciencia adquirida sino las estrategias realizadas.
Pero no se trata de que sea interiormente consciente de sus problemas y de conocer la causa para tratar de cambiar la situación; en la Terapia Breve Estratégica se parte de la base de que el cambio no necesita la consciencia sino que es, incluso, contraproducente ( lea el lector cómo se desarrolla paso a paso la terapia en el recuadro adjunto ).
-¿Qué tipo de trastornos se pueden tratar con su terapia?
-Normalmente todos los trastornos del miedo tienen una sintomatología común: un efecto paralizador. Ahí se encuadran los ataques de pánico, fobias generalizadas o locales, obsesiones, depresión... Y también se aplica en los casos de anorexia, bulimia, problemas de relación padres/hijos, trastornos obsesivo-compulsivos, conflictos de empresa y organización, etc.
Además da buenos resultados en otros problemas. Por ejemplo, una paciente que resolvió en pocas semanas sus ataques de pánico me pidió ayuda para adelgazar. Muy bien –la dije-, escoge una de las dietas que conoces, una que no sea restrictiva. Y haz un trato conmigo: cada vez que comas algo fuera del régimen tienes que tomarlo cinco veces a continuación. Por ejemplo, si tomas un bombón a continuación tienes que tomar 5, si es un bocadillo habrás de tomar otros 5 iguales. En tres meses había perdido 12 kilos. Me dijo que alguna vez había transgredido el régimen pero que hacerlo 5 veces más era una tortura. Se tomó un bombón y dijo: “¡Qué bien, ahora a tomarme los cinco restantes!” . Pero, claro, el segundo le supo rico, el tercero menos, el cuarto aún menos y el quinto le pareció ya insoportable.
-¿Y para qué tipo de trastornos no es válida su terapia?
-No tratamos psicodependencias, drogas, alcoholismo, etc. También está contraindicado en problemas que no presentan sintomatología fuerte. Si se trata de pequeñas crisis puntuales o problemas existenciales no se puede reutilizar la energía del propio trastorno y el paciente no sigue las prescripciones. Podríamos decir que no está recomendada para casos sencillos sino para los muy graves. Recordemos que la terapia estratégica utiliza la energía y la fuerza del trastorno contra el trastorno mismo. Si el trastorno es débil la energía también lo es.
-¿Se tratan igual todos los trastornos? ¿Se aplica el mismo protocolo a distintos pacientes?
-La terapia ofrece estrategias específicas para problemas específicos. Existen protocolos para cada patología, abiertos y adaptados a cada paciente.
- ¿Y con qué resultados?
.Las estadísticas son muy buenas. Se resuelve el 88% de los casos en apenas 7 sesiones como media. Se ha tratado ya a 1.500 personas en Europa a las que se hizo un seguimiento durante seis meses comprobándose además que no hay recaídas ni desplazamiento de los síntomas.
-¿Y en otros sitios?
-En los últimos años han sido tratadas más de 6.000 personas en todo el mundo con el mismo porcentaje de resultados. Hay un 88% de resultados positivos en los casos de agorafobia y de un 90% en los trastornos fóbicos.
El modelo es eficaz y científico. Y puede ser transmitido, se puede enseñar a otros para que lo apliquen; de hecho, ya hay más de 500 terapeutas formados en Italia y Europa.
-¿Por qué cree Ud. que las psicoterapias rápidas son más efectivas?
-Las psicoterapias rápidas garantizan un modelo más eficiente porque tienen una duración limitada en el tiempo. Las largas, en cambio, al durar tantos años fallan porque se producen cambios en la persona, en su vida y cuando acaba la terapia no puedes saber si realmente se ha curado la persona por la aplicación de la terapia o por los cambios significativos que se han producido en su vida.
-¿Funciona tanto para tratar miedos psicológicos como físicos?
-Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el ataque de pánico es la patología que más está creciendo en el mundo. Un alto número de personas lo ha padecido ya o lo padecen. Podría decirse incluso que hay dos trastornos que son producto de nuestro tiempo y de nuestra manera de vivir: la depresión y los ataques de pánico.
Piense que el miedo es la emoción más antigua y primordial del ser humano, tanto si es dirigido al interior como si va dirigido al exterior. Y al miedo tenemos que verlo desde dos vertientes: los aspectos sanos y los aspectos patológicos.  A fin de cuentas, es un mecanismo que nos pone alerta ante las amenazas y nos coloca en la mejor disposición para resolver los problemas ya que activa el organismo para lograr una mejor reacción. El miedo puede ayudarnos a salvar la vida. Sin embargo, se convierte en algo patológico cuando supera un determinado umbral ya que entonces nos bloquea e incapacita para dar la respuesta adecuada y necesaria. Miedo a la pérdida de un ser querido, a subir en un avión, a perder el control, a hablar en público, a sonrojarse, a perder el control de los esfínteres, a los espacios abiertos y a los reducidos, a la soledad, a determinados insectos... Hay tantos miedos como personas. Miedos que además se pueden convertir en fobias, ataques de pánico, fijación hipocondríaca...
Hay que concretar pues lo que desencadena el miedo hasta convertirse en pánico. Y después se trata de ayudar al paciente a afrontar todas las situaciones que ha estado evitando por miedo.
-¿A qué tiene miedo hoy la humanidad basándose en la experiencia de los casos que le llegan a la consulta?
-Pues el miedo más extendido es a perder, el control en todas sus variantes: el segundo, a subir en avión; el tercero, a la altura (acrofobia); el cuarto, a perder a los seres queridos. Es la primera entre las fobias relacionales: el quinto, a los espacios abiertos (agorafobia); el sexto lugar lo ocupan los trastornos de pánico por soledad; el séptimo, la aracnofobia o miedo a las arañas; y el octavo, la dismorfofobia (fijación por someterse a cirugía estética constante para no tener defectos físicos). Requiere su propio tratamiento.
-Dice que los síntomas derivados del miedo se solucionan con su terapia pero éstos normalmente esconden problemas psicológicos y emocionales. ¿Se tratan después con otra técnica o se tratan también con su terapia?
-La verdad es que en ocasiones se elimina una fobia y aparece un trastorno obsesivo. Es como esas muñecas rusas de madera: abres una y hay otra después. Y así sucesivamente. Lo importante es centrarse en abrir la primera y después, cuando se haya resuelto completamente esa, abrir la segunda y se tratarla como si fuera una nueva terapia, un nuevo problema.
En todos los casos se pretende siempre desbloquear, eliminar el problema que paraliza a la persona, la incapacidad de hacer algo por sí mismo... y activar su máximo potencial
-¿Y si alguien se niega a seguir sus “ prescripciones” (veáse el recuadro con la descripción de las mismas) ?
-Casi nadie lo hace. Se crea desde el principio un doble vínculo terapéutico, les llevo paulatinamente a esa situación. Algunos llegan a la consulta diciendo: “Doctor Nardone, ya he leído sus libros y conozco las estrategias así que no me van a funcionar”. Y yo les digo : “No, no, al contrario; como las conoce funcionará mejor”.
Tenemos que recordar que leer algo o pensar en algo, es decir, conocerlo a través del pensamiento, del intelecto es algo muy diferente a experimentarlo, vivir nuevas sensaciones. Mi terapia no se basa en el pensamiento sino en la percepción. Por eso es tan efectiva, porque la percepción va antes que el pensamiento y sus efectos también van por delante.
-Por último, ¿a qué cree Ud. que se deben los excelentes resultados de su terapia?
-Creo que es a la forma en que se induce al cambio. Nosotros hacemos que el paciente experimente reacciones diferentes ante la misma situación y esas nuevas percepciones inducen al cambio.
Hay dos formas de cambiar, la primera es dentro del sistema. Ahí encuadraríamos la psicología conductista: se cambia el conocimiento o la conducta y normalmente se producen recaídas.
La segunda es romper con el sistema. Y las percepciones pueden cambiar el sistema. Mi terapia es radical, sencillamente, porque trabaja con las percepciones.

Hasta aquí nuestra charla con Giorgio Nardone, creador de la Terapia Breve Estratégica. Es evidente quecada día surgen nuevas terapias más respetuosas con el ser humano. Terapias que intentan que las experiencias vividas se conviertan en conocimiento y sabiduría, terapias que potencian el despertar de los recursos de la persona para permitirle una manifestación más completa en todos sus niveles de expresión: físico, energético, mental, emocional y espiritual. Nos congratula.

 

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