Filosofar

Font Size

Layout

Menu Style

Cpanel
Inici Filosofia El saber filosòfic La cultura de l'esforç

La cultura de l'esforç

esfuerzoSi mirem al diccionari la paraula "esforçar-se" trobem que significa "Desplegar algú la seva força física o moral a vèncer una resistència, a aconseguir quelcom vencent dificultats." I què és l'esforç? Evidentment és l'acció d'esforçar-se. Vist així, l'esforç es produeix amb una finalitat. Quina? Quan parlem l'esforç físic busquem la millora de les condicions físiques, l'obtenció d'un triomf en una competició, etc. Quin sentit té l'esforç intel·lectual? Per a què cal esforçar-se intel·lectualment? Justament aquí la filosofia assoleix un protagonisme especialment significatiu. Filosofar vol dir esforçar-se en pensar de manera crítica i racional. Així que a la pregunta anterior podem afegir una altra: Per què hem de filosofar?

Si tot allò que fem, ho fem per assolir un objectiu i si sembla que només val la pena d'esforçar-se quan ens plantegem metes útils... Ens podem preguntat llavors per la utilitat de la filosofia. Aquesta pregunta ens porta a una altra: Les coses realment importants de la nostra vida, són útils? Potser que quelcom "inútil" sigui tanmateix valuós?

Potser un vídeo ens mostrarà la bellesa d'allò inútil i la seva valua:

You need to a flashplayer enabled browser to view this YouTube video

Els professors J. M. Esteve i Ramin Jahanbegloo ens expliquen la importància d'una "ètica de l'esforç" i de la filosofia per fer front als totalitarismes...

La rebelión de los memos

José Manuel Esteve (1951-2010) ha estat professor universitari i gran especialista en teoria de l'educació. Us proposo llegir amb atenció un article seu perquè ens pot donar pistes de com encaixa la filosofia en el món actual. El seu títol ja és prou significatiu: La rebelión de los memos:

He cumplido veintitrés años de dedicación a la Universidad. En ellos he vivido el final de la dictadura, las convulsiones de la transición y los avatares de la democracia. En ese tiempo he sentido miedo, incertidumbre, rabia e impotencia; pero me sentía orgulloso de pertenecer a una institución que respondía con su quehacer diario a mantener la crítica, la ciencia y la cultura.

En los últimos años, dos acontecimientos universitarios me han hecho sentir vergüenza: La concesión del doctorado honoris causa de la Universidad Complutense a Mario Conde, y la conferencia de Gil en nuestra Facultad de Derecho.

En el primer acto, pude contemplar con estupor el discurso de investidura del nuevo doctor, en el que se defendía "el enriquecimiento personal como motor de la economía".

En el segundo, el conferenciante hizo alarde público de su falta de cultura, poniéndose como ejemplo ante los alumnos, al haber conseguido enriquecerse sin lo que él calificó de inútil "pérdida de tiempo" en la dedicación al estudio.

En ambos casos, mi vergüenza proviene de la traición de la Universidad a uno de sus pilares básicos: la ética del esfuerzo, sustituida por la nueva ética -si puede llamarse así- de quienes consideran que el poder y el dinero son la base del éxito social, y que esto justifica al que lo consigue, demostrando su aguda inteligencia, que le ha permitido destacar sobre el resto de los humanos, que quedan inmediatamente calificados de "pobre gente mediocre".

La Universidad no tiene otra posibilidad de ser fiel a su misión más que sobre la base de la ética del esfuerzo. El cultivo callado de la ciencia, la minuciosa y lenta búsqueda del saber, el retiro que exige el estudio y la necesaria acumulación previa de conocimientos que requiere cualquier aportación significativa en el ámbito de la investigación no son posibles más que sobre la base de un esfuerzo prolongado que está en las antípodas de la vida bullanguera y extrovertida de los personajes que se afanan en la búsqueda del éxito social. Sin embargo, estos personajes públicos, calificándose a sí mismos de listos al haber conseguido poder y dinero, descalifican como pobres memos a todos los que basamos nuestra profesión en la ética del esfuerzo. A ellos les dedico mi discurso.

Los profesores son unos memos. iMira que elegir dedicarse a la educación! Se empieza con veintitrés años y no se puede esperar mucho más que contemplar cómo los años te envejecen mientras los alumnos tienen siempre la misma edad, plantean las mismas preguntas y se equivocan en los mismos sitios. Cuando uno elige su profesión es joven e idealista; entonces es fácil pensar en dedicarse a la enseñanza para que la nueva generación tenga un futuro un poco mejor. Después, conforme pasan los años y los profesores perciben la valoración que nuestra sociedad hace de su trabajo, muchos de ellos se preguntan en qué estarían pensando.

Los jueces son unos memos. Cinco años de derecho y unas oposiciones durísimas para empezar rodando pueblos y continuar hasta la jubilación limitado a un sueldo del Estado y viendo a diario lo más sórdido de nuestro mundo: Ladrones, criminales, estafadores, violentos,... Pura miseria. Los listos estudiaron Derecho, y supieron montárselo bien. Bordeando siempre el límite de la ley se puede hacer mucho dinero. Los listos progresan poniendo la justicia, selectivamente, al servicio del dinero. Sólo a un memo, a un pobre inocente sin idea de cómo es de verdad la vida, se le puede ocurrir la romántica idea de repartir justicia por igual. Sólo un bobo es capaz de dedicar su vida a ese inútil idealismo.

Los médicos son unos memos. ¡Qué derroche de esfuerzo y de inteligencia! Para empezar seis anos de carrera. Luego tres de especialidad. Y todo esto ¿para qué? Para acabar con otro sueldo del Estado hacer guardia los domingos y, quizá la Nochebuena; para no ver más que enfermedad, heridas, dolor,... De nuevo miserias. Si hubieran sido más listos, se habrían dedicado a la medicina privada. Así, escapas a las garras del Estado y evitas las estrecheces de un sueldo; después, todo es cuestión de saber elegir la clientela. Si uno consigue establecerse entre las clases altas, todo está resuelto. Desde luego, ¡hay que ser memo para dedicarse a la medicina pública! Y si además pudiese haberse dedicado a cualquier otra cosa, sólo la memez nos permitirá explicar su elección.

Algunos empresarios también son unos memos. Hay que ser rematadamente bobo para tener dinero y ponerse a enterrarlo en una maldita fábrica. Esto te obliga a estar todo el día pendiente del negocio, bregar con un mercado voluble, prever el pago de una nómina de la que dependen muchas familias y mantener a una lechigada de obreros que el día menos pensado te echan encima a los sindicatos y te cierran la fábrica.

Los listos, cuando tienen dinero, se dedican a la especulación. Han estudiado Económicas, a ser posible en un buen centro privado donde además han ido cultivando amistades provechosas para un futuro triunfador. Peinados con esmero, impecables en sus trajes sastre, están tan preocupados por el dinero como por la estética. Los nuevos amos del universo son los únicos que siguen defendiendo un estilo de vida actuando como árbitros del pensamiento y de la moda en un mundo en el que han muerto las ideologías. Y la base de su triunfo está en su pragmatismo sin concesiones, obtenido por una cruda observación de la realidad, carente de las memeces del idealismo: No hay más Dios que el dinero. El dinero sólo se rinde ante el poder. Por tanto, conquista el poder si quieres mantener el dinero. Al memo del empresario de corte antiguo le importaba su fábrica y lo que en ella se producía. El listo, en un alarde de simplicidad sólo busca, limpiamente, el resultado final. No produce nada. No crea nada. Él afirma que produce riqueza, simplemente porque ha aumentado los precios de mercado de lo mismo que antes tenía. Sé autocalifica de financiero porque el término especulador repugna a su sentido estético.

Los listos, cuando no tienen dinero, se dedican a la política. El poder es lo único que puede situarlos en un plano de igualdad con el dinero, y quizás, ayudarles a conseguirlo. Los mismos principios del pragmatismo que hemos visto, se aplican ahora a la conquista y mantenimiento del poder político. El bien consiste en tener el poder y el mal en perderlo; todo lo demás son memeces. Este simple axioma, hace irrelevante la ideología del partido, justifica los pactos hasta con el diablo y el empleo de métodos dudosos, avalando el apoyo a los de su grupo hagan lo que hagan. Al operar varios partidos con los mismos principios, derivados todos de esta concepción, los memos de los ciudadanos dudan a la hora de votar ya que en realidad no hay grandes diferencias.

Los memos de los políticos honrados, con un sentido real del servicio público, observan consternados cómo el descrédito y el desprestigio les mancha a todos por igual. Soportan como pueden las presiones de sus respectivos, aparatos y sé autoengañan aceptando la idea de que, para poder llevar adelante sus ideas, deben transigir en algunas cuestiones "de procedimiento". Se socava así la idea misma de la democracia que, en el fondo, tan sólo es una cuestión de procedimiento.

Los listos, en política y en economía, por razones estéticas, han corrido la cortina del olvido sobre la fealdad y la miseria, sobre el dolor y la muerte. Otra de sus hermosas simplificaciones asegura que el mundo se divide en triunfadores y perdedores –winners and loosers, en su jerga-; y, por tanto, el auténtico triunfador no puede permitirse la debilidad de compartir su valioso tiempo con esos pobres memos que no han sabido encontrar el camino de la notoriedad y del triunfo. Los listos, ni siquiera conciben la idea de que alguien verdaderamente valioso haya renunciado a entrar en su mundo. Presuponen que si no lo han hecho es porque, en realidad, no valían para triunfar. Si alguno de sus compañeros cae en desgracia, le dedican un rápido mohín, con un leve gesto de disgusto, lamentando que alguien, que hasta el día anterior parecía tan listo, no haya sabido prever la trampa en la que acabó cayendo.

Guapos entre la gente guapa, se enfadan porque el mundo no funcione con los principios de estética, de eficacia y de simplicidad que son sus máximas características. Esto les irrita y les lleva a criticar la memez allí donde se encuentra. Por tanto, no pueden por menos que hablar mal de las molestias de la democracia, de sus morosos plazos para tomar decisiones y de la equívoca igualdad que ésta propugna. De la justicia critican su lentitud y de la educación sus resultados. Ponen el grito en el cielo porque los memos de los jueces, los memos de los médicos y enfermeras y los memos de los profesores reciban sus sueldos del Estado que, para pagarles, necesita recaudar impuestos. Por razones obvias, no consideran razonable que haya que mejorar sus condiciones de trabajo o sus sueldos; ya que operando lógicamente con la contraposición listos-memos, piensan que los que ejercen tales profesiones están ahí porque no han sido lo suficientemente listos como para estar "en algo mejor", entendiendo como "algo mejor" algo en lo que se gane más dinero. Al hilo de esta mentalidad se proponen a sí mismos como el ejemplo a seguir, y, en efecto, algunos con mentalidad de aprendiz de listo, abandonan su antigua profesión, elegida con los tontos ideaIismos de la juventud, para intentar el camino del poder o del dinero.

Lo peor que les puede pasar a los listos es que algún día llegue a triunfar su ideología. Porque son los memos los que nos mantienen en el ámbito de la civilización y la democracia, y los que hacen que nuestra sociedad funcione día a día.

Es de temer que de continuar el avance de esta ideología se note más, a medio plazo, un abandono de las profesiones asistenciales, del que ya se anticipan algunos síntomas: deserción de enfermeras y maestros, descenso en las calificaciones de selectividad y feminización en las Facultades de Medicina, protestas de jueces y médicos impensables hace unos años, desánimo respecto a la capacidad de solucionar los graves problemas sociales pendientes, abandono de cualquier tipo de ideal,...

En el momento actual, muchos profesionales necesitan recuperar el orgullo de ejercer una actividad de servicio a la comunidad. Para ello, los memos debemos reivindicar el valor y la importancia de nuestro trabajo, rebelándonos contra la ideología, la estética y el estilo de vida de esos incansables corredores con rumbo a ninguna parte.

Todos nosotros, momentáneamente deslumbrados por la fiebre del oro, debemos repasar nuestras formas de valoración, para hablar en voz alta del valor social del trabajo de los miles de hombres y mujeres cuyo triunfo se cifra en el mantenimiento de un ápice de justicia que nos permita Creer en ella; en el mantenimiento de un mínimo de civilización y de cultura en los pueblos más alejados y en los barrios más marginales; en el alivio del dolor y en la lucha ante la enfermedad; en la ayuda a los desfavorecidos y los marginados. Sólo cuando los fuertes, en economía y en política, respeten interiormente a los más débiles, valorando la aportación imprescindible de su trabajo al común esfuerzo social, podemos estar seguros de que nuestra civilización ha escapado definitivamente de la barbarie y ha instaurado una democracia sólida y estable.

Frente a la mentalidad del filisteismo que sólo valora vivir a lo grande, los profesores necesitamos recuperar el sentido de la grandeza oculto en la sabiduría. El valor del ser frente a la prepotencia del tener. La importancia de recuperar los viejos ideales perdidos: ayudar a la nueva generación a entender el mundo que le rodea; compartir con ellos, desde nuestra experiencia, la aventura del descubrimiento de la vida; aspirar a ser -a través, o a pesar, de las materias que enseñamos-, maestros de humanidad: hombres y mujeres capaces de devolver a nuestros alumnos la imagen del hombre, escrita en sus logros y en sus peores fracasos, a lo largo de la historia de la ciencia y de la cultura.

Estudiar filosofía a Teherà

Al País del dissabte 7 d'agost de 2010, apareix un article d'un filòsof iraní anomenat Ramin Jahanbegloo, catedràtic en Cie`ncia política a la Universitat de Toronto. En ell ens explica un altre aspecte molt important del paper de la filosofia actualment: el de invitar al diàleg i i proposar alternatives a la manipulació ideològica de les tradicions així com al fonamentalisme religiós.

Podeu clicar amb el botó dret per visualitzar l'article al seu tamany real i poder així llegir-ho.

EstudiarFilosofiaEnTeheran

 

La cultura és inútil, afortunadament

Juan Peces, a l'article del País Cultura del dia 8 de gener de 2014 explica que al seu nou assaig, l'italià Nuccio Ordine carrega contra la “dictadura del profit”, l'utilitarisme de l'educació i el poc interés de la política pels bens de l'esperit:

La crónica de sucesos acaecidos en París el 26 de diciembre de 2013 revela que un hombre de letras desesperado, enojado contra unas instituciones indiferentes a su amor apasionado por la cultura, embistió con su coche las puertas enrejadas del palacio del Elíseo. El conductor, Attilio Maggiulli, no pudo soportar lo que consideraba un desprecio oficial hacia el proyecto de su vida, el Théâtre de la Comédie Italiénne —que perdió casi un 50% de subvenciones públicas en tres años—, y no halló forma mejor de presentar su memorial de agravios que estampando su indignación contra la sede oficial de la presidencia de la República Francesa.

Hasta ahí la historia resumida de Maggiulli. Esta crónica aborda, sin embargo, la historia de otro hombre de letras indignado, el profesor italiano Nuccio Ordine (que figura en su partida de bautismo como Diamante Ordine). Con los mismos o parecidos personajes —una cultura apuñalada, una educación asfixiada y un pueblo adormecido—, Ordine (Diamante, 1958) ha preferido usar la palabra para embestir contra la ignorancia promovida desde las instituciones y advertir de sus efectos a la ciudadanía. Si dejamos que nos roben el legado de nuestros antepasados y que se mutile el conocimiento, avisa, no es que dejemos de ser personas cultivadas: es que las generaciones futuras dejarán de ser personas en sentido estricto.

El vehículo empleado por Ordine para su clamor profético es el manifiesto titulado La utilidad de lo inútil, cuya publicación en España debemos a Jaume Vallcorba, padre de las editoriales mellizas Acantilado y Quaderns Crema, y al traductor y profesor de Filosofía Jordi Bayod Brau.

Ordine, profesor de prestigiosas universidades, experto en el Renacimiento y director de varias colecciones de clásicos en la editorial Les Belles Lettres de París, se dice “emocionado” por la recepción de su libro en Barcelona, donde fue presentado recientemente, y en Madrid (donde fue apadrinado por Fernando Savater). “La gente me abrazaba y me daba las gracias. Un estudiante me dijo: ‘Decidí estudiar Filosofía y Paleografía contra la voluntad de mi padre, que me preguntaba para qué servía eso. Su libro me ha reafirmado en mi decisión”, recuerda.

La tesis central del libro puede ser resumida en la idea de que la literatura, la filosofía y otros saberes humanísticos y científicos no son inútiles, como cabría deducir de su progresivo destierro en los planes educativos y presupuestos ministeriales, sino imprescindibles. “El hecho de ser inmunes [dichos saberes] a toda aspiración al beneficio” constituye, según el autor, “una forma de resistencia a los egoísmos del presente, un antídoto contra la barbarie de lo útil, que ha llegado incluso a corromper nuestras relaciones sociales y nuestros afectos más íntimos”.

Como en un coro griego, Nuccio Ordine arma una defensa coral del conocimiento apoyándose en aquellos autores que le precedieron en su empeño. Dante, Petrarca, Moro, Campanella, Bruno, Bataille, Keynes, Steiner, García Márquez, Cervantes, Shakespeare, Platón, Sócrates, Séneca, Heidegger, Cioran, García Lorca, Tocqueville, Hugo, Montaigne… son reclutados y contextualizados para mostrar “la carga ilusoria de la posesión y sus efectos devastadores sobre la dignitas hominis, el amor y la verdad”.

¿Por qué este libro? “Llevo 24 años como profesor intentando convencer a mis alumnos de que no se viene a la universidad a obtener un diploma, sino a intentar ser mejores, esto es, a aprender a razonar de forma autónoma”. Para Ordine, la transmisión del amor por el conocimiento es un deporte de combate. Y eso implica desmontar algunas ideas materialistas imbuidas por el sistema capitalista. “La gente piensa que la felicidad es un producto del dinero. ¡Se engañan!”, afirma.

Dicha pretensión se ha extendido ya a todos los ámbitos. “El utilitarismo ha invadido espacios en los que que no debería haber penetrado nunca, como las instituciones educativas”, denuncia el profesor calabrés. Y advierte: “Cuando se recorta el presupuesto para las universidades, las escuelas, los teatros, las investigaciones arqueológicas, las bibliotecas… se está cercenando la excelencia de un país y eliminando cualquier posibilidad de formar a toda una generación”.

El autor se apoya también en un discurso ¡de 1848! de Víctor Hugo ante la Asamblea constituyente de Francia, donde el escritor pronunció estas palabras: “Las reducciones propuestas en el presupuesto especial de las ciencias, las letras y las artes son doblemente perversas. Son insignificantes desde el punto de vista financiero y nocivas desde todos los demás puntos de vista”. Dice Ordine que cuando leyó ese discurso pegó un salto hasta el techo, y hace suyas las tesis de Hugo al afirmar (exclamar, más bien) que “¡es en las épocas de crisis cuando hay que doblar el presupuesto para la cultura!”.

El manifiesto incluye también un escrito premonitorio de Abraham Flexner, publicado en 1939, que evangeliza sobre la importancia de la ciencia. “Quería que quedara claro que la defensa de lo inútil [lo no ligado al afán de lucro] no atañe solo a escritores y humanistas, sino que es una lucha que concierne también a los científicos”, explica Ordine. “El estado no puede renunciar a la ciencia básica [en aras del beneficio]; por eso he escrito un capítulo dedicado a las universidades entendidas como empresas”.

La utilidad de lo inútil no es sólo un argumentario contra la deriva del utilitarismo o el “satánico comercio” (Baudelaire): es también un manual para superar lo que el autor del libro llama “el invierno de la conciencia” y para recordar, con Montaigne, que “es el gozar, no el poseer, lo que nos hace felices”.

El paper del mestre

Entrevista de Carles Capdevila a Neus Sanmartí, catedràtica de didàctica de les ciències i doctora en ciències químiques per la UAB (Ara.cat, 07/02/2016)

 “Si no creus que tots els alumnes poden aprendre, no siguis mestre”

Ets catedràtica emèrita i professora emèrita de didàctica de les ciències. Ets doctora en ciències químiques. I t’has dedicat molt a formar mestres.

I he sigut mestra. He sigut professora de ciències en tres escoles abans d’anar a la universitat. Sóc dels de la primera fornada de la Universitat Autònoma.

Has sigut una bona mestra?

Això ho han de dir els meus alumnes. M’ha agradat molt. Sempre he volgut ser mestra. Abans d’estudiar químiques volia ser mestra. En aquell moment, per ser mestre començaves als 13 anys a estudiar magisteri. Tothom va dir que havia d’estudiar més, i em vaig posar a estudiar químiques, que també m’agrada. Però tenia una cosina que era mestra i volia ser com ella.

Al final ho has anat reconduint. Com t’ho has passat millor a la vida, ensenyant a nens o ensenyant a mestres?

Em costaria de dir-ho. No he deixat mai d’ensenyar a nens. Quan estava a la facultat formant mestres fèiem una didàctica diferent de la d’ara. En comptes de fer classes a la universitat anàvem a una escola. Jo feia de mestra i els meus estudiants, els futurs mestres, estaven amb mi i feien classe amb mi. Discutíem la meva classe i com l’havíem fet. Un dia surt bé i un altre no, i has de discutir per què. I els futurs mestres ho han de tocar. Això de fer classes de com ensenyar ciències amb una pissarra o un powerpoint no m’agrada.

I ara ja no es fa?

Trobo que ara s’ha perdut i és molt complicat. A la universitat, tot s’ha fet molt més complex a nivell burocràtic. Ara és molt difícil que un mestre o professor de secundària pugui ser professor d’universitat. Els que entren a fer classes han de tenir un currículum, haver estat a l’estranger, publicar en revistes, i això només ho fa la gent nova, i sense cobrar o cobrant molt poc. El sistema no afavoreix que mestres molt vàlids passin a ser professors.

Estan ben formats els mestres catalans?

Crecs que les facultats que preparen mestres van enrere i que l’escola va endavant. A un 15% o un 20% de les escoles es fan innovacions, però la formació dels mestres respon a criteris antics, no està en la línia dels que estan innovant a les escoles. Hi ha massa separació.

Per què passa?

Jo que sóc a les dues bandes puc dir que es dóna una bona formació als mestres, però no és la formació que es necessita. Quan un mestre surt de la facultat i arriba a una escola se li demanen coses per les quals no està preparat. El sistema de selecció de professorat no prima gent que tingui experiència, prima més una carrera acadèmica vàlida per fer químiques i no per fer de mestre. I els currículums acadèmics són tancats. Canviar un currículum ha de passar per Madrid, per comissions, que l’aprovin. A més han de ser currículums que serveixin tant per fer de mestre aquí com a Andalusia i a tot arreu, ha de ser molt homologat. Això és molt difícil de canviar. I passa com a les escoles. Canvien les noves. Per què l’Autònoma va ser molt pionera en formació de mestres i molt innovadora en uns certs anys? Perquè va començar de zero, no tenia història, ni rèmores ni res. En un moment en què era possible, als anys de la Transició. Per a una escola que té tota la rèmora i tradició, fer un canvi és molt difícil.

L’escola és conservadora?

Sí. Molt. És l’única professió que els que l‘exerceixen han estat a l’altra banda gairebé 20 anys de la seva vida, com a alumnes. És una professió que tothom pensa que sap fer perquè ja hi ha estat. I pensa que el que a ell li va anar bé és el que avui va bé, i han passat bastants anys. A més a més, li va anar bé a ell, però potser a 20 companys de classe no. Tenim unes rutines interioritzades del que funcionava. Però ara hi ha internet i coses que no hi havia abans.

L’escola actual s’assembla molt a la meva, i en aquests cinquanta anys el món ha canviat molt.

És com la teva i com la de fa 100 anys abans. Quan vas a aquestes visites d’un poblat de l’era industrial i veus l’escola, les taules estan en fila, hi ha la pissarra. Ha canviat el material del que estan fetes les coses, però la distribució és idèntica.

Imagina que ara mateix et faig consellera d’Ensenyament i et dono tots els poders i diners que vulguis. Canviaries molt les escoles?

Sí. Del tot. Primer, l’arquitectura. Les escoles innovadores canvien l’arquitectura, la pintura i la decoració. També l’organització, la distribució de l’alumnat. Això de per edats, per cursos i tan marcats... quan els nanos són tan diversos… El que ha nascut l’1 de gener i el del 31 de desembre van junts, i són coses burocràtiques que no tenen sentit.

I com els organitzaries?

En lloc de nivells, fer grups més amplis, variats: aquí es troben alumnes de primer, segon i tercer; en un altre tema es troben alumnes de la mateixa edat... Una cosa més flexible. Com a la vida, que no et trobes sempre els mateixos a totes hores. Molts nanos es passen 10 anys de la seva vida amb els mateixos companys. N’han de conèixer d’altres i ser capaços de treballar amb companys mes grans, més petits, nois i noies. Això s’ha de practicar, i per ajudar-hi, l’escola ha de trencar els espais.

Que experimentin més. Més activitats i menys transmissió d’apunts.

A mi m’agrada parlar de la diferència entre aprendre informacions i aprendre coneixements. L’escola s’ha dedicat molts anys a transmetre només informacions. Els noms dels ossos, les capitals. Informacions que avui en dia no cal memoritzar perquè tens la memòria externa. Abans tenia sentit, no hi havia internet, ni enciclopèdies a les cases, i si volies anar a algun lloc ho havies de tenir a la memòria. Però ara cap adult fa l’esforç de memoritzar. I, en canvi, als nens els fem memoritzar aquestes coses. És l’objectiu dels exàmens i les proves, i això no té sentit. Però, en canvi, és important ser crític quan trobes una informació, decidir si és vàlid o no i per què. I per fer això necessites coneixement, que és una altra cosa. El coneixement és l’objectiu de l’aprenentatge a l’escola. No s’aprèn llegint a internet. El coneixement l’has de discutir.

Han d’aprendre a aprendre.

Però aprendre a aprendre coses, i aprenent coses potents. A vegades el discurs d’aprendre a aprendre sembla un “Feu el que vulgueu”, i aprens el que ja saps. I l’escola ha de ser un plus. Hi ha persones que tenen la cultura i t’han d’ajudar a entendre-la i fer-te-la teva. L’important és l’experimentació i el test, sí, en sóc molt partidària, però per si sol no.

No ens quedem amb la plastilina, sinó que experimentem amb productes químics.

O fent la plastilina s’han de fer coses que serveixin per explicar moltes coses, per entendre moltes coses del món. És un tipus de coneixement que s’està discutint arreu.

Hem confós innovar a posar pantalles?

La tecnologia és un mitjà. Pots posar-la al servei de sistemes d’aprenentatge tradicionals o innovadors. La tecnologia en si no és innovadora, però la pots fer servir per innovar.

Quina és la missió d’un mestre?

Estirar. No renunciar mai a aconseguir que tots els alumnes aprenguin. Quan es diu que els alumnes de nivell sociocultural tenen pitjors resultats, normalment està relacionat amb el fet que el mestre dóna per descomptat que aquests alumnes no aprendran com d’altres i ja no estiren. Diuen que no val la pena forçar la màquina. El mestre és qui en principi té un coneixement cultural de la societat i ajuda a fer que els aprenents s’apropiïn d’aquest coneixement. No és que ho descobreixin els nanos experimentant, sinó que hi ha d’haver una ajuda, que és parlar, conversar, llegir, experimentar, però el mestre ha d’ajudar que es facin bones preguntes, que posin en dubte el que pensen. El mestre ha de ser exigent amb gràcia.

Exigim poc?

La nostra escola, molt de Catalunya i també d’Espanya, potencia poc els alumnes que poden anar més endavant. El tipus d’ensenyament és per a la mitjania. El grup és un i al final fas classe per als del mig. Els de baix no poden aprendre i els d’excel·lència van sols, i no es fa un treball específic per a ells.

¿I creus que es poden educar alumnes excel·lents en aquest grup o se’ls ha d’apartar?

Ha de ser dins del grup. Ells es beneficien dels altres. Una cosa molt clara d’un alumne excel·lent és que sap explicar als altres el que ell ha entès. Com demostres que saps una cosa? Explicant-la. Això és bo per al grup perquè si no tens algú excel·lent que ho faci no tens ningú que estiri. Que tinguin un mirall de cap on podríem arribar. També cal donar incentius i ajudar els que puguin arribar. Perquè normalment, amb la mitjania que es fa, ells no treballen gaire i ja se’n surten, no estiren. Per això dic que cal estirar per dalt i per baix.

S’ensenyen bé, les ciències?

En general, no. Són ciències d’informació. Noms, noms, noms, dades, noms, i són de llibre. Unes ciències que no s’experimentin no són ciències, són llenguatge. A la vida el que has de fer és argumentar i criticar, i això han d’aprendre.

Qualsevol alumne pot aprendre matemàtiques?

El mínim per anar per la vida el pot aprendre tothom. Si fas bé les matemàtiques, poden agradar a tothom. El problema és si a matemàtiques es fa càlcul, i càlcul sense veure per què es calcula.

Pot ser divertit ensenyar matemàtiques?

Si t’ho planteges diferent, sí. Són importantíssimes, formen part de la cultura de la humanitat. Necessitem les matemàtiques. Però cada vegada en necessitem més que no ensenyem. A calcular i fer divisions de tres xifres no necessitem dedicar-hi tantes hores. En canvi, necessitem aprendre tota l’organització espaial. Com m’organitzo, això són matemàtiques. La geometria es fa fatal. Les tres dimensions de l’espai, l’orientació, són matemàtiques pures. El màxim que estudien de geometria són les fórmules de les àrees i volums. La topologia és matemàtica de l’espai.

Un bon professor de matemàtiques és més important que en sàpiga molt de matemàtiques o que en sàpiga molt d’ensenyar?

La primera condició per ser professor és que t’agradin els alumnes i tinguis el convenciment que tots poden aprendre. Has de tenir aquesta creença. Si no ho creus, val més que no t’hi fiquis. Però també crec que sense un bon coneixement no es pot ensenyar. Però no és el coneixement de la universitat, dels llibres. És un coneixement d’unes matemàtiques que tampoc s’aprenen a la universitat.

Com es pot fer millor?

Per començar, posant problemes reals. Que tinguin sentit per als nois i noies d’aquella edat. Que sigui rellevant socialment i ens porti a resoldre alguna cosa. Problemes oberts, complexos, exercicis. I, a partir d’aquí, matematitzar la situació o veure científicament què hi ha. Mira el diari, les matemàtiques són a tot arreu: als gràfics, a les estadístiques, és tot.

Un alumne de lletres pot desfer-se aviat de les matemàtiques. I al revés, els de ciències es poden desfer de la literatura.

És un dels problemes que tenim a magisteri. El tipus d’alumnat que hi arriba és de bona nota, però de lletres. Hi ha poc percentatge de ciències, i això vol dir que han abandonat les matemàtiques a tercer d’ESO. I des de llavors no han vist matemàtiques, ni ciències, ni física. Com una persona a qui no li agrada una cosa pot fer que li agradi als altres?

Si el mestre hi té passió, hi connectes de seguida.

Recordo una anècdota d’una alumna que a final de curs em va dir: “Ho has intentat, però les ciències no són per a mi”. Però em va reconèixer que havia intentat que li agradés.

Ara es poden especialitzar massa d’hora?

No sóc partidària d’això que es fa que ara a quart d’ESO se separin. Ni la separació a ciències. Amb els currículums anteriors les ciències eren generalitzades. Ara no. Hi ha químiques, físiques i de tot. Amb el nou currículum obert del PP se separen molt, i això no es fa enlloc més del món. Cada vegada es treballa més en currículums integrats, perquè es treballa per projectes. Si jo agafo un problema real no és ni de física, ni de química, ni matemàtiques ni socials. Quan dic matematitzar vull dir analitzar la situació i dividir-la científicament.

¿Ser una bona mestra de didàctica t’ha ajudat a educar els teus fills?

Això ho haurien de dir ells tres. Però crec que m’ha servit.

I als teus 10 néts els ensenyes mates?

A vegades fem això dels deures, que és un altre dels temes polèmics. Estic en contra dels deures actuals que es posen. Ahir un dels néts havia de fer una exposició sobre els minerals i m’ho vaig passar molt bé. Però quan em porten fotocòpies dels llibres, jo aquells exercicis no els faria. No és feina de les famílies. I això fa que les famílies que tenen pares o avis que poden fer classes particulars vagin bé, però no és l’escola. Cada vegada crec més en això d’invertir l’escola. Que les coses que es fan a l’escola s’han de fer a casa: buscar informació, experimentar. I a l’escola fer els deures, com si diguéssim. És discutir-ho i treballar-ho.

Tens quatre nets als Estats Units. Com veus l’escola d’allà?

Una de les coses que em va sorprendre és que els néts només feia tres mesos que hi eren i van dir que els agradava molt més l’escola americana que la catalana, i vaig voler investigar què les diferenciava. Viuen a la zona de Boston, que és una zona educativament important, perquè els Estats Units són molt diversos. Es fan innovacions, i van a una escola pública d’allà. No hi veia tanta diferència, hi treballen projectes i fotocòpies de llibres de text per deures a casa. I, després d’un temps d’estar gratant i intentant entendre-ho, vaig arribar a la conclusió que el que les diferencia molt són els mestres. Crec que és el tipus de selecció de mestres. Ells parlen d’uns mestres entusiastes, estimulants. Imagina’t el típic perfil americà.

Són bons motivadors.

Molt. Mestres que tota l’estona estan animant, i estimulant. Dolços, i alhora amb la idea que és tan interessant el que diuen i proposen. El que era diferent no eren els continguts ni la idea de treballar per projectes, era més els mestres i el sistema de selecció. Allà van per entrevistes del centre que fan al council. En canvi, amb el sistema d’oposicions i llistes saps que han aprovat la carrera però no els has vist en acció.

El mestre ha de comunicar bé.

Per a mi és una condició necessària però no suficient. Un mestre que és bon comunicador però el que diu està ple de disbarats o no és rellevant, tampoc ens interessa.

Allà aprenen millor a exposar en públic.

Això a les escoles innovatives també es comença a fer molt. I els pares és curiós, perquè quan els fas reflexionar hi estan d’acord, però quan a les seves escoles no fan moltes divisions o no porten molts deures, a vegades tenen por. Hi ha una contradicció interna, ens costa canviar coses que quan les reflexionem personalment ens semblen molt absurdes.

Hem de formar aprenents permanents, que sempre hauran d’estudiar.

És la gran diferència. Abans aprenies un ofici. I encara funciona la mateixa mentalitat. Aprenies de l’experiència i no calia estudiar més, calia practicar. Un bon fuster era anar fent de fuster.

¿T’atreviries a dir quines són les competències bàsiques? No les que ens examinem, sinó què ha de saber fer un alumne en sortir.

Ser capaç d’autoavaluar-se. És molt important per a una persona veure si el que aprèn ho fa bé o no, i prendre decisions adequades per veure què ha de fer quan no ho fa bé. És aquesta capacitat d’autoregular-se que té a veure amb el fet de ser autònom. Ser autònom pensant, aprenent. Hauria de ser una competència, i hi he treballat molt. Em sembla un aspecte molt bàsic i no hi treballem prou. Després, el pensament crític. No vol dir dubtar sistemàticament de tot. Vol dir dubtar prenent decisions, sent crític. Tot això són un tipus de competències que requereix temps i molt equip de mestres. A això hi dedicaria temps i hores a l’escola. En canvi, a fer moltes divisions de tres xifres no hi dedicaria tant de temps. I a la idea “què vol dir dividir” sí que hi dedicaria temps. Aquesta és la diferència.

T’has dedicat molt a l’escoltisme.

També ha influït molt la meva vida. Sobretot per fer de mestra. Sempre dic que els que vulguin estudiar magisteri primer han de ser monitors d’esplai, escoltes, i quan ho hagin provat, i vegin que funciona, llavors que es facin mestres. Vaig entrar als 14 o 15 anys a l’escoltisme. En aquell moment em va anar molt bé perquè era un moment que no volia seguir els meus pares en tot, volia autonomia, i el meu pare, que coneixia gent com mossèn Batlle i tots aquells, va dir que per què no m’hi apuntava. I des d’allà vaig anar fent tota l’escala de responsabilitats dins de l’escoltisme. Vaig arribar a comissària general d’escoltes. Nosaltres vam ser els que vam fusionar nois i noies.

Els teus fills hi han anat?

No. On vivíem tampoc hi havia agrupament directe. I, després, la vida que portàvem nosaltres, treballàvem molt, comportava que si feien escoltisme dissabtes i diumenges no podíem estar mai amb ells. Ara tinc tres néts que hi van.

Com et van educar, a tu?

Vaig anar a una escola normal, en aquell moment, de monges. Els meus pares no tenien estudis ni res. I vaig estudiar perquè les monges van dir a la meva família: “Aquesta nena ha d’estudiar”. A químiques, a la meva classe érem vuitanta, vint eren dones, i d’aquestes, vuit eren monges.

I a casa com et van educar? En tens un bon record?

Sí. Sobretot del meu pare. Li encantava escriure. Treballava en un taller de capses de cartró i quan fèiem redaccions a l’escola sempre li agradava fer-ne. Ell me la feia, me la feia llegir, i després l’estripava i me’n feia fer una. I això em va ajudar molt com a estratègia. En el fons necessitem bons models, i ell el que em feia amb aquest interès era ser autodidacta. El seu gran fracàs personal era que els seus pares no l’havien ajudat a estudiar, sinó que als 14 anys a treballar i ja està.

I tu has pogut ser doctora.

Quan vaig ser doctora el meu pare ja era mort, però li vaig dedicar la tesi perquè hauria estat super. Crec que vaig aprendre molt a partir d’ell, però als tretze anys vaig anar a treballar. Estudiava nocturn. Amb el meu pare discutíem perquè per a ells sempre era primer els estudis, segon treballar i tercer el lleure. I jo els deia que estudis, treball i lleure a la vegada.

Materials elaborats per Aquesta adreça electrònica s'està protegint contra robots de correu brossa. Necessites JavaScript habilitat per veure-la.